Josefina Ramos de Cox

Para la arqueología peruana y el quehacer académico del Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú, los años transcurridos entre 1957 y 1974 se caracterizan por la presencia de figuras señeras cuya actividad científica se inspiró en los valores cristianos de la solidaridad humana, y entre ellas destaca la maestra la Doctora Josefina Ramos de Cox.

Josefina María Ramos Cabredo de Cox nació en Catacaos, Piura, el 17 de marzo de 1927. Fue hija de don José A. Ramos y doña María Cabredo Azcárate. Su vida escolar transcurrió en su ciudad natal entre los años 1935 y 1945. Piura vuelve a ser centro de su quehacer intelectual más tarde, al desarrollar las tesis de Bachillerato y Doctorado, sobre la prehistoria de Piura.

Estudios

Su vida universitaria se desarrolló en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica del Perú, experiencia que marcó su trayectoria profesional siempre en búsqueda del diálogo interinstitucional. Entre 1945 y 1951 estudió en la Facultad de Letras y Derecho de la Universidad San Marcos y entre 1948 y 1950, en la antigua Facultad de Letras de la PUCP.

Fue una estudiante comprometida íntegramente con la vida universitaria, lo que la llevó a formar parte de la Unión de Estudiantes Católicos y el Centro Federado de la Facultad de Derecho de la Universidad San Marcos. Obtuvo entre sus primeros logros el Premio de Literatura en la Facultad de Letras de la UNMSM, y culmina su formación científica con la sustentación en 1951 de la tesis de bachillerato titulada “La Cultura Tallán o Tallanca”, y en 1953, la tesis de doctorado titulada “Arqueología de Piura”.

Vida profesional

Su trayectoria profesional fue intensa. Desde 1951 fue miembro activo de diversas instituciones, entre  las que destacan el  Seminario de Antropología de  La Universidad  San Marcos (1951), el Patronato Nacional de Arqueología (1952 a 1967), representando a la Universidad Católica desde el año 1964; el Seminario de Arqueología del Instituto Riva Agüero, del cual fue su fundadora (1958), el Consejo Técnico de Arqueología de la Casa de la Cultura, actualmente INC (1970), y el Club Soroptimista, el cual reunía a mujeres profesionales.

La docencia escolar la desarrolló en el Colegio Particular “Rosa de América”, el Centro Educativo “Mercedes Cabello de Carbonera”, y el Colegio Cooperativo “Arco Iris”, el cual fundó en 1966. Entre 1957 y 1973, su actividad docente y de investigación se centra en la Universidad Católica, donde se desempeñó como profesora principal en la Facultad de Letras dictando el curso de Arqueología Peruana y como directora del seminario de Arqueología del Instituto Riva-Agüero (1958  – 1974).

Asimismo se desempeñó como catedrática de etnología en la Universidad San Marcos (1953), profesora principal de Historia del Perú en la Escuela Nacional de Bibliotecarios (1962).

Investigación

La  investigación  arqueológica realizada  por  Josefina  Ramos  de  Cox,  no se  limitó  al  uehacer individual, tuvo como meta crear escuela, basada en el trabajo interdisciplinario y la formación de vocación por la investigación y la defensa del patrimonio arqueológico. Con este criterio creó un Programa de Proyectos arqueológicos que abarcaron los ámbitos de la costa, de la sierra y de la selva. En la costa los centros de investigación arqueológica fueron Tablada de Lurín y Pando en Lima, con dos sitios importantes: Capilla de Chivateros y Huaca Tres Palos respectivamente; donde el resultado de su investigación ha permitido el conocimiento de la historia prehispánica de Lima en sus fases Temprana y Tardía.

En el caso de Tres Palos postuló la tesis del funcionamiento de templo observatorio y depósito Inca. Su interés por la Arqueoastronomía fue uno de los aportes dentro de la arqueología y en esa línea de estudio, en 1973 reconstruyó sobre la explanada del Templo  Santo Domingo (antiguo  Templo Coricancha en el Cusco, una réplica del control del solsticio de junio, según datos de Garcilaso De la Vega. Asimismo, en metodología, es una de las pioneras que  impuso el uso de  la  informática en  la sistematización  y  clasificación de material arqueológico.

Para la costa norte diseñó un plan de investigación orientado a la comprensión del debate sobre lainfluencia del mar en el surgimiento de las sociedades complejas del Perú Prehispánico, con lo cuallogró  el  auspicio  de  la  Fundación  Volskwagen.  Con  el  fin  de  lograr  una  visión  integral del surgimiento de las culturas andinas, incluyó proyectos de investigación arqueológica en la selva sur del Perú (1971) en el Departamento de Madre de Dios y el Proyecto de Catastro Arqueológico del Valle del Rímac.

Las áreas de investigación y la metodología propuesta permitieron una lectura transversal de las relaciones interculturales en la costa, sierra y selva. Esta labor de investigación fue paralela a la difusión y preservación de las Huacas de Lima, especialmente el complejo Maranga, que gracias a su  infatigable  labor  hoy  mantiene su  monumentalidad  y  extensión  en  comparación  a otros complejos arqueológicos de Lima que han sufrido el arrollador avance del urbanismo.

Esta labor de conservación y defensa del Patrimonio la llevó a intensificar la difusión educativa a través de la creación del Boletín de Arqueología y la fundación del museo de Arqueología que hoy lleva su nombre.

Actividad académica

El resultado de sus investigaciones traspuso las fronteras de la patria y demandó su presencia en la realización de los siguientes eventos: Conferencias sobre Arqueología Peruana en las Institucionesde Historia y Arqueología más importantes de Ecuador, donde fue la principal expositora (1970); y el Congreso de Arqueología en Río Negro, Argentina (1970).

Además, en el Congreso Internacional de Peruanistas (1950), el II y III Congresos Nacionales de Historia, realizados en Lima, (1958 y 1962, respectivamente); la Mesa Redonda de Ciencias: Pre – Historia y Arqueología en la UNMSM (1965); asimismo, y durante la Semana de Piura (1973) expuso sus trabajos sobre la región con el tema “Problemática de la Realidad de Piura”. Organizó la I Jornada Arqueológica del Instituto Riva Agüero y el homenaje al arqueólogo peruano Toribio Mejía Xesspe, la “Mesa Redonda sobre Arqueología del sector de la Costa Comprendida entre los Ríos Chillón y Lurín: Período Intermedio Temprano y Horizonte Temprano”(1966), y fue nombrada conferencista del Programa “Miércoles Arqueológicos” de la UNMSM y de la Universidad Nacional Federico Villarreal (1968). Finalmente en 1973 organizó el Programa de Conferencias del Dr. Jean Vellard sobre sus estudios en el Paraguay.

Su intensa actividad académica no le impidió realizar una admirable labor social, que hizo posible mejorar la calidad de vida de una gran mayoría de peruanos que, organizados en cooperativas lograron  obtener  viviendas  adecuadas  y  educación  de  calidad  para sus  hijos.  Para ello fundó instituciones como: la Asociación Cultural “Comunitas” (1952), el Instituto Católico de Estudios del Hombre para  la Investigación Antropológica (1954),  la Cooperativa de Ahorro  “Santa  Elisa”, el Instituto  León XIII,  en  apoyo  al  campesinado (1956),  la Caja de Ahorros  y Préstamos  “Mutual ASINCOOP”  (1964),  y  el  Colegio  Cooperativo  “Arco  Iris”  del  cual  fue  directora  (1966),  y  el Movimiento Familiar Cristiano.

Dedicada a su familia, a la comunidad peruana y a su vida universitaria, falleció en Lima el 14 de Julio de 1974. Para honrar su memoria y en mérito a sus obras, desde 1976, el museo que ella fundara  lleva  su  nombre,  así  como  una  de  las  calles  de  la  Urb.  Pando  en  San  Miguel.

Semblanza de Inés del Águila Ríos

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