Luis Repetto Málaga

En memoria de Lucho: amigo, colega y mentor
Por: Claudio Mendoza Castro

Luis Repetto Málaga (1953-2020) – Lucho para nosotros – al igual que muchos amantes del Perú y sus tradiciones, comenzó su acercamiento a nuestra cultura material e inmaterial desde muy joven. Como él contaba, sus primeros ahorros infantiles los gastaba comprando “esas piezas andinas” que llegaban a las ferias artesanales del Mercado “El Porvenir” en los años sesentas.

Estudio Administración de Empresas, pero la admiración por descubrir las manifestaciones culturales de nuestro país jamás se fueron, pues aprendió diversos bailes peruanos y desarrolló una gran pasión por la marinera que mantuvo hasta el final de sus días. Desde la década del setenta, nunca dejó de asistir al Concurso Internacional de Marinera de Trujillo. Es más, nunca perdía la oportunidad de sorprendernos con sus ágiles pasos de nuestro baile nacional.

En la década de 1970, cuando trabajaba en las Empresas Eléctricas del Perú, su interés por conocer más sobre nuestra cultura lo llevo a buscar un lugar donde aprender folclore. Así, llegó al Instituto Riva-Agüero donde conoció a la doctora Mildred Merino de Zela, destacada etnógrafa y folclorista peruana, quien dirigía el entonces Seminario de Folclore en el Instituto. Ella lo tomó como su alumno y le presentó a importantes investigadores del folclore nacional e internacional. Las enseñanzas de la doctora Merino incentivaron que realizara viajes al interior del país: Junín, Ayacucho, Cusco, fueron recorridos por Lucho, en busca de conocer las manifestaciones más puras de lo que aprendía en la teoría.

Por esos años conoció a otras de sus musas, Rosa Alarco Larrabure, folclorista y musicóloga nacional, conectada con el mundo cultural peruano e internacional en esos años, quien le hizo descubrir que en su interior existía otro interés que luego sería su pasión: el mundo de los museos.

En 1975, se le hace entrega al destacado retablista ayacuchano Joaquín López Antay, el Premio Nacional de Cultura de Fomento a las Artes, lo cual generó una serie de debates entre los que consideraban que el hecho de no haber estudiado en una academia artística lo hacía no merecedor de la distinción y los que entendían que el arte era una manifestación de la cultura humana. Estas discusiones fueron el germen de la idea y la necesidad de tener un espacio donde se recolecte, se conserve y se difunda el arte tradicional de nuestro país. Lucho compartió esta propuesta con Mildred Merino y Rosa Alarco, quienes lo apoyaron rotundamente.

Y así, el 25 de octubre de 1979, se inaugura el Museo de Arte Popular del Instituto Riva-Agüero (IRA) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). En un inicio, desde un espacio en el primer piso del IRA, y gracias al apoyo del entonces director del Instituto, el doctor José Agustín de la Puente Candamo, se trasladó al segundo piso de la antigua casa, en espacios que recién se estaban restaurando luego del terremoto que había asolado la capital en los setentas. Posteriormente, en su necesidad de seguir aprendiendo acerca del mundo de los museos, siguió una maestría en museología en México.

Con perseverancia, amor y pasión, Lucho fue recibiendo y buscando colecciones que desinteresados personajes e investigadores como Mariano Benites, Elvira Luza y la misma Mildred Merino, fueron donando al joven museo. De esta forma comenzó a formarse el acervo de nuestra institución museística.

Con el pasar de los años, muchas más personas, empresas e instituciones apoyaron el denodado esfuerzo de Lucho Repetto y el Museo de Arte Popular: Gertrude Solari, Elvira Luza, los herederos de Arturo Jiménez Borja, los herederos de Guillermo Ugarte Chamorro, José Respaldiza, Doris Gibson, la empresa San Miguel Industrial, el Banco de Crédito del Perú, PlusPetrol, PromPerú, entre otros, quienes confiaron en el imparable espíritu de Lucho.

En 1993 a iniciativa de Juan Ossio, el museo cambió su nombre al de Museo de Artes y Tradiciones Populares del Instituto Riva-Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con esta nueva denominación, Lucho quiso mostrar que el acervo de nuestra institución iba más allá de la manifestación cultural física, pues integraba el concepto de tradición que a su vez incluía las manifestaciones culturales inmateriales de nuestro país.

A la par de su trabajo en el Instituto, en la década de 1990 formó parte de la generación de gestores e impulsores que iniciaron el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, fue director de exposiciones y galerías de dicha institución y fue responsable de la gestión y montaje de muchas exhibiciones nacionales e internacionales durante casi diez años. Y en misma época, ocupó además el cargo de Director Nacional del Instituto Nacional de Cultura.

De esta forma llegamos al nuevo siglo y desde su primer lustro, continuó con mejoras en la museografía y espacios de almacenaje del museo. En el año 2003 consideró importante realizar exhibiciones temporales (tres o cuatro veces al año) para darle movimiento y vida a nuestra institución, así como mostrar a los visitantes diferentes líneas artesanales y manifestaciones culturales de todas las regiones de nuestro variado y rico país.

A la par de su labor en el museo, Lucho junto con otros compañeros del mundo museístico en la década de los ochenta, formó el Comité Peruano del Consejo Internacional de Museos ICOM-Perú, que forma parte del ICOM Internacional, organismo de la UNESCO que se encarga de velar por el desarrollo profesional y técnico de los museos a nivel mundial. Fue presidente del capítulo peruano en varias ocasiones, y actualmente ocupaba el puesto de vicepresidente, en su afán de descentralizar la gestión de los museos en el país. Dentro del ICOM, ocupó la presidencia del Capítulo de América Latina y el Caribe del ICOM.

Su labor no se limitó al mundo de los museos, pues comprendió que existían otros espacios culturales que necesitaban una intervención para su preservación y difusión, es así que se acercó al mundo de los cementerios patrimoniales y el patrimonio industrial de nuestro país. Participó de forma activa en la formación y desarrollo la Red Iberoamericana de Valoración de Cementerios Patrimoniales, El Comité de Peruano de Patrimonio Industrial. Con ambas instituciones organizo encuentros en nuestro país y a nivel internacional.

En el año 2014 recibió la distinción como Persona Meritoria de la Cultura Peruana por parte del Ministerio de Cultura, por su destacada labor realizada a lo largo de más de cuatro décadas por la cultura nacional. Y el pasado mes de diciembre del 2019, pudo ver con gran satisfacción cómo el Museo que él dirigía cumplió 40 años de salvaguarda de nuestro patrimonio material del arte popular.

Sólo resta decir que Luis Repetto Málaga fue un incansable gestor cultural que supo ver el valor del patrimonio cultural y sus manifestaciones materiales e inmateriales como uno de los componentes más importantes de nuestra identidad nacional. Su presencia fue ese motor que impulsó tanto la salvaguarda de nuestro patrimonio como la gestión museológica en el país. Por toda esta incansable labor y pasión por su trabajo, no tenemos las palabras adecuadas para expresar la gran falta que deja en el Instituto. Continuaremos su legado y memoria través del trabajo que hacemos y seguiremos realizando. Descansa en paz, querido Lucho.

Ver el Homenaje Institucional realizado por la PUCP, 11/07/20:

https://www.facebook.com/watch/live/?v=1207254986282422&ref=watch_permalink