El tema de la desvinculación y desamortización de los bienes urbanos o rurales, vital para comprender la transición de la economía tradicional a la moderna, no ha despertado mayor interés en nuestro país; y si se ha hablado de él, ha sido de modo superficial. En la práctica, se lo ha escamoteado una y otra vez como tema de la historiografía nacional, a diferencia de otros países con tradiciones y pasados similares.
Con este trabajo se pretende mostrar los horizontes complejos que reviste el estudio de este proceso acaecido en el país a lo largo de casi dos siglos, que supuso no solamente el traspaso de bienes de la Iglesia Católica al Estado y de las corporaciones eclesiásticas sus presas favoritas.